Partiendo del principio arte = vida todo puede ser arte; por lo cual, me ha interesado más desarrollar y perfeccionar el objeto artístico que la propia definición de arte. La obra transmite una forma de entender el mundo, diferenciando intencionadamente ese objeto de aquellos naturales. Es un apoyo para poder evolucionar personalmente. Ese objeto ha de ser capaz de mantener en un espacio temporal un pensamiento, un modo de vivir. Sin preocuparse en las equivocaciones ni en la eternidad. Dicho objeto artístico ha de ser un futuro fracaso, un presente verdadero y una respuesta al pasado.

 

El hombre está condenado a sufrir una permanente equivocación pero ha de ser sincera para poder comprender el pasado y el presente. Marcando una evolución en el pensamiento que permita transformar la realidad. El objeto artístico es un medio que permite dar forma a los pensamientos.


El lenguaje pictórico posee una diferencia con respecto a las demás artes; podemos ver el objeto artístico en su totalidad y después descomponer y componer parte a parte. No precisa del tiempo para observar el “todo”; aunque si lo necesite para analizar las partes.


El color y la línea ayudan a construir formas, y esas formas ayudan a conocer leyes visuales, códigos abstractos necesarios para vivir el arte, para entender la vida. La forma es la apariencia de la realidad y del tiempo. El cambio de forma es la petrificación del tiempo, la clave de todo está en el tiempo, como ya apuntaban los cubistas. ¿se puede dar forma al tiempo? La vida es pura magia vivimos un espacio temporal continuo casi inexistente, y solo entendible por el pasado, conocemos el tiempo por sus huellas y por sus proyectos.


Un cuadro es una reproducción de un intervalo de espacio “temporal-mental”. Representa un problema o más bien lo plantea. Una posible pregunta ante una determinada respuesta .


El pasado y el futuro componen, o por lo menos dan sentido, al presente. El presente es inmaterial. Pero es el único capaz de dar sentido a las otras dos partes, que en realidad no existen.


La pintura me ayuda a vivir, a soportar la soledad de la existencia, la única manera de conocerse a uno mismo es conociendo a los demás. Tengo una necesidad interior de sentirme unido, de formar un conjunto. El arte te permite mantener un diálogo con personas del pasado y puede proponer respuestas y preguntas a los del futuro, como decía Paul Klee “me siento tan a gusto con los muertos como con los no nacidos”